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Noticia Ampliada

APORTES FARMACÉUTICOS A LA CULTURA POPULAR

INVENTOS

Por Rubén Quijano*

LA HESPERIDINA: La Hesperidina es una bebida alcohólica (23°) a base de naranjas amargas con agradable sabor y gran cantidad de flavonoides (de allí su nombre: Hesperidina). Creado por un farmacéutico, Melville Sewell Bagley, un bostoniano de Maine radicado en la Argentina, fundador de la empresa Bagley. Es M.R. N°1 y a través de una campaña publicitaria de súper avanzada (similar a los productos farmacéuticos de fines del siglo XIX y principios del XX) y diseño de packaging (envase y etiqueta únicos; la etiqueta impresa en EEUU similar a un billete bancario como el dólar), logró un éxito de ventas y consumo desde su comienzo. En ese Buenos Aires de 140 mil habitantes, el 24 de diciembre de 1864 nació la Hesperidina. Según el diario “La Tribuna” de la época: “el mejor y más original aperitivo del mundo”. Gustó tanto que las mujeres también lo adoptaron, además lo promocionaron como tónico por sus propiedades medicinales (muy de época).

Cuenta la leyenda que su preparación nació en la farmacia “La Estrella» de Defensa y Alsina. Con naranjas silvestres, jarabe y alcohol y no solo participó Bagley sino otros colegas que probaban la bebida. Hoy la Hesperidina sigue consumiéndose: solo o con bebidas gaseosas, tragos y cocktails. Pertenece ya a nuestra cultura popular. Todo gracias a un farmacéutico que vivió y murió en Argentina .

 

ALFAJORES  HAVANNA: El alfajor no es un invento argentino, ni español; es en realidad un patrimonio cultural gastronómico del mundo árabe, más precisamente de Al–Ándaluz. Su nombre proviene de una deformación del árabe al-jasú. Desde España llegaron a América en la época colonial. En la Argentina (aunque hay otros más antiguos), el alfajor icónico, emblemático y famoso nació en Mar del Plata. Cuando en 1947 el farmacéutico Demetrio Elíades se asocia a Luis Sbaraglini y Benjamín Sisterna, este último con experiencia en panadería y pastelería en la Boca del riachuelo de Bs. As. Pero el verdadero artífice fue el boticario de origen griego que hizo el alfajor hoy mundialmente conocido: Havanna. Debió su nombre a un café y confitería de ese mismo nombre del que era propietario, como homenaje a la capital de Cuba escrita en alemán. Luego de su fallecimiento, ya millonario, la empresa se vendió al grupo Exxel en 1998.

Otros inventos más “científicos” como el Geniol o el repelente para insectos también fueron creados por colegas argentinos, pero eso será otra historia.

*Farm. Dr. Rubén Quijano es docente de la carrera de Farmacia en la materia Filosofía e Historia.